PSICOLOGÍA PARA ALIMENTAR

Asumiendo nuestro rol de padres conscientes, podemos parar a pensar en nuestras estrategias pedagógicas y psicológicas al enseñar a ¨comer bien¨ a nuestros hijos. Más allá de ser ejemplo, cuidar de su nutrición y consumir alimentos saludables, bajo un criterio responsable.

Nuestro principal objetivo es enseñarles y motivar a los niños para que aprendan a relacionarse adecuadamente con la alimentación, a nivel nutricional y cultural.

La nutrición NO es restringida ni punitiva

Los alimentos son vitales para las personas, por lo tanto, no debemos convertirlos en objetos de premio ni castigo.

En ninguna circunstancia podemos obligar a comer a un niño ni ¨chantajearlo¨ con la comida. Por ejemplo: ¨si te comes la verdura, te doy postre¨ o ¨si no te comes toda la comida del plato no jugare contigo¨.

El peso y la comida

Jamás debemos hablar del cuerpo de los niños, en función de su peso o su forma por la falta o exceso de comida. Típicas frases como ¨estas gordito porque te comes toda la sopa¨ o ¨estás en los huesos por no comer¨ son contraproducentes para el desarrollo del niño.

En estos ejemplos, el niño es un ser pasivo y le damos el mensaje que está ¨controlado¨ por la comida y no es él quien se regula y aprende a relacionarse con los alimentos de manera adecuada.

Como padres debemos vigilar el peso de nuestros hijos, tomar medidas si es un peso muy alto o bajo, siempre con ayuda profesional, bien sea desde el tema nutricional, de ejercicio o emocional.

Un niño pequeño que come con ansiedad, o que teme ser reñido por no comerse todo y deja el plato limpio comiendo incluso más de lo que desea, necesita apoyo para aprender a regular la ingesta de alimentos y ser consciente de lo que su cuerpo le pide y necesita.

No negar sus sensaciones.

 Si el niño acaba de comer y dice que tiene hambre, debemos siempre asentir que verdaderamente tiene hambre. Podemos revisar si se trata de alguna necesidad, si se siente ansioso, si comió poca cantidad, o los nutrientes no fueron suficientes, por ejemplo.

Si rechaza cierto tipo de sabores o de texturas, debemos reconocer que esa resistencia es real. Por ejemplo ¨cómete la fruta que siempre te gusta¨ y resulta que ya ese sabor no le agrada o ¨cómo no te gusta esa mermelada de fresa, si te encanta la fresa¨ puede que el sabor sí, pero la textura y la consistencia no.

Debemos respetarlos de manera que ellos aprendan a confiar en sus experiencias y en sus gustos y sensaciones, a reconocer lo que les agrada y lo que no.

La comida a su alcance

Bajo una filosofía que promueve la autonomía y autorregulación del niño, es importante dejar que tenga acceso a los alimentos. Es decir que pueda verlos y en caso de que tenga hambre pueda alcanzarlos.

Bastaría con un frutero pequeño por ejemplo y una botella de agua en su mesita, o un cajón bajo con alimentos que pueda alcanzar si quiere comer.

La forma de presentar los alimentos es fundamental. Que sean llamativos, apetecibles y sobre todo aptos para ellos poder comer.  En este sentido, lo que he aprendido sobre BLW (Baby Led Weaning) ha sido muy valioso y conveniente.

Con la comida SI se juega

Una vez iniciamos la introducción de alimentos, debemos dejar al bebé que experimente con los alimentos, que descubra lo que está comiendo y pueda manipularlos. Dejarlos tocar, llevárselo a la boca por sí mismos, oler, untar, etc. Es un primer paso.

Más adelante, podemos invitar al niño a ¨decorar¨ su plato con los alimentos, a servirse lo que desea comer y a poner tamaño a sus porciones.

Dejarlos comer y servirse por sí mismos desarrolla, entre otras, sus habilidades motoras y de coordinación, como llevarse la cuchara a la boca, o trasvasar liquido de una jarra a un vaso, por ejemplo.

Esto es un aprendizaje que lleva tiempo y requiere paciencia para dejar al niño adquirirlo.

Atención a las señales de hambre

¿conoces a padres de ¨manual¨ que saben ¨leer bien las horas de comer en punto¨, pero no saben ¨leer bien las señales de hambre de su hijo¨ (en especial si son pequeños) ? ¿que no son capaces de adelantar o atrasar un poco la comida en función de la necesidad del pequeño?

Los niños se autorregulan perfectamente. Desde recién nacidos, saben la cantidad de leche que necesitan tomar y la frecuencia con que deben hacerlo. De ahí que las guías de alimentación citadas por autoridades como la OMS (WHO) insistan en una alimentación a demanda del bebé. Tratándose de Lactancia materna, o de leche de fórmula, recomiendan dar sin tiempo determinado y cuantas veces lo pida.

Socializar unos horarios y unas maneras para comer

Más adelante, cuando el niño es más grande, bajo una crianza respetuosa y promotora de la autonomía y la conciencia, podemos iniciar la socialización, y ojo que digo iniciar, es decir mostrar a los niños que hay unos horarios, establecidos socialmente, para comer.

También introducimos unas maneras aceptadas culturalmente para comer. Estos horarios y estos modales no se deben imponer de manera rigurosa, sino con cariño, respeto y mucha paciencia. Mientras lo aprenden hay que ser muy pero muy flexibles y atender a sus necesidades.

Podemos encontrarnos con bebés que no aguantan más de una hora sin mamar o tomar biberón o niños pequeños que gastan mucha energía y comen poco pero muy seguido. Debemos respetarles sus necesidades y entender que su sensación de hambre es real y hay que responder ante ella.

Alimento sano se ofrece, alimento insano no se ofrece, pero tampoco se niega.

Los niños deben estar expuestos a todo tipo de alimentos. En casa debemos tener exclusivamente aquello que queremos que coman. Es decir que debemos evitar que entren alimentos insanos en la despensa del hogar. De esta manera no los ofrecemos y sobre todo no los negamos, sencillamente porque no los hay.

Aunque no le ofrezcamos al niño, si él ve chuches, golosinas, comida procesada con potenciadores de sabor (que los hace adictivos), pues querrán comer de esto y negárselos puede convertirse en una batalla que no queremos luchar.

Ahora bien, si estamos fuera de casa, en algún evento social, lo más probable es que esté expuesto a comida que, aunque no es buena para él, por ser eventual, no será dañina. En este caso dejar que la coma puede ser beneficioso en el sentido que aprende que hay momentos para estos alimentos ¨no sanos¨ y que es ocasional.

Mis hijos nunca han probado las bebidas gaseosas, en casa jamás se compran y si van a una fiesta no les gusta y no la toman. Otra historia es con los chuches y golosinas, pues saben que en casa no hay pero que en un fiesta tienen libertad para comerlos y caen como hormigas… ah y lo disfrutan, así que yo feliz.

Comer sano puede ser comer feliz

Estamos de acuerdo que el paladar se educa y podemos aprender a disfrutar de los alimentos sanos. Por ejemplo, acostumbrarnos a saborear conscientemente, a diferenciar sabores en una receta, a comer con poco dulce y poca sal los alimentos que ya de por si tienen su propio sabor y que solemos taparlos con extra azúcar, sal o salsas industriales. Aprender a sazonar los alimentos es un arte, ni muy condimentado ni poco aliñado.

A mis hijos les encanta el apio y yo de costumbre le ponía sal, pero entendí que ya de por sí es salado y a ellos no les hacía falta sal yodada añadida. Lo mismo con el yogurt que se toman el natural o la leche de chocolate, que en vez de usar estos preparados en polvo ponemos cacao puro para disolver. Por poner ejemplos de alimentos a los que les dejamos ser naturalmente sin ¨taparles¨ su sabor original.

CONCLUSIÓN

Procuremos ser padres conscientes de lo que complementa una alimentación sana y hacer partícipes a los niños, como seres activos y no pasivos respecto a su nutrición. Reconocer los alimentos como nutrientes para el cuerpo, no objetos para condicionar el comportamiento del niño como premio o castigo, ser buen ejemplo, comer en familia, dar oportunidades de comer diferentes alimentos, dejarlos servir, manipular la comida adecuadamente, respetar sus sensaciones y sus necesidades y sobre todo velar por una relación adecuada entre el niño y sus hábitos de alimentación.

¿pones atención plena a lo que das de comer a tus hijos? ¿Sabes lo que las autoridades sanitarias recomiendan y desaconsejan hoy en día en la alimentación de los bebés y los niños? Te invito a leer la entrada ALIMENTARNOS ACTUALIZADOS.

3 comentarios en “PSICOLOGÍA PARA ALIMENTAR

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