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LAS TEMIDAS PATALETAS

Hoy mi hijo tuvo una fuerte pataleta en la calle (de gritar, llorar y tirarse al suelo). Teníamos prisa y él estaba en modo descontrol total. La razón no la pude encontrar, parecía ser por cualquier cosa. Yo lo asumí por no ponerle atención y por salir afanados de casa. Sólo pude parar, bajarme a su altura, abrazarlo y asumir que llegaría tarde por lo que llamé a avisar (más de 15 minutos). Funcionó, se calmó y le ofrecí la alternativa de cargarlo una calle y luego seguir andando o montado en el cochecito. Pasaron dos calles y a la siguiente, otra pataleta. Lo asumí con calma (o mejor dicho conscientemente) y nuevamente contención física y le ofrecí alternativas. No funcionó. Al final entre tanto lamento le dije que no podíamos detenernos más veces y que teníamos que llegar. Lo tomé de la mano y seguimos caminando aún con llanto. Finalmente llegamos, dejamos a su hermana en casa y nos fuimos un rato al parque y conectamos. Estuvo un buen rato tranquilo y feliz con atención plena de mamá. Fue un día de muchas rabietas y todas las emociones revueltas y encontradas.

Los berrinches o pataletas son una conducta normal de los niños entre los dos y los cinco años aproximadamente. Cuando digo normal me refiero a que lo vive la inmensa mayoría. Es una conducta adaptativa, hace referencia a un periodo donde los niños se acomodan al mundo que los rodea. Coincide con una evolución de su desarrollo y sus habilidades.

Un ejemplo: El niño quiere alcanzar la pelota, pero no lo consigue, además intenta con su rudimentario lenguaje pedir ayuda y no le entiende nadie. La frustración es total, sus herramientas no le sirven para alcanzar su objetivo, su cerebro primitivo, el de las emociones explota y sus reacciones son consecuencia de estos sentimientos.

ENTENDAMOS JUNTOS LAS PATALETAS

La definición: Manifestación violenta y de poca duración de un disgusto o enfado producido generalmente por un hecho que se percibe como una contrariedad.

Las pataletas, son parte de un proceso natural, una etapa más en su desarrollo. Podemos compararlo, por ejemplo, con el proceso natural de gatear, que también es una etapa más en su desarrollo. Quiero decir que es un período por el que el niño pasa, aprende y finalmente supera para adaptarse. Superada la etapa de pataletas, el niño aprende a controlar sus conductas y al superar la etapa del gateo, el niño aprende a caminar por sí mismo.

No podemos forzarlos ni intervenir en su forma de gatear. Lo que si podemos hacer es acompañarlo, cuidar que gatee en una zona segura, estimularlo y alentarlo, pero nada más. Pues lo mismo pasa con las pataletas. Podemos acompañarlos, cuidarlos y alentarlos a autocontrolarse. No podemos suprimirlas ni eliminarlas, aunque algunas veces sí que podremos evitarlas.

Fisiológicamente, durante una pataleta, el cerebro interno del niño, es decir el más primitivo está activado y su irrigación sanguínea llega a los partes de su cuerpo que exterioriza la rabia, la ira y por eso sus manos pegan y lanzan con fuerza los objetos, sus piernas dan patadas, su cabeza se mueve de un lado para otro.

Sus sentidos están apaciguados, por lo que no ve, no oye. Su muy inmaduro cerebro superior, no está conectado, por lo que un razonamiento de su actitud y su conducta no es posible en ese momento.

SEAMOS CONSCIENTES DE LO QUE NO SON LAS PATALETAS

No son conductas permanentes ni forman parte de la personalidad del niño. Aunque es verdad que hay niños que tienden a tener más pataletas y otros que son más tranquilos, todos pasan por este proceso. Recordemos que se trata de una etapa, así mismo pasará.

No se trata de conductas premeditadas. Son espontáneas y suceden de la nada. Muchas veces no entendemos la razón y no podemos encontrar el detonante. Otras veces si sabemos la causa de la frustración y es aquí donde podemos intervenir para evitar algunas de las pataletas a priori.

No nos las debemos tomar personal. Los niños jamás lo hacen para incomodarnos, manipularnos o hacernos daño. No tienen la capacidad de ponerse en nuestro lugar y por lo tanto no pueden dirigir su conducta hacia un fin más allá del que le permite su egocentrismo natural de su etapa.

No deben ser proyectadas hacia el futuro. Es fácil pensar que, si hoy el niño se tira al suelo, llora, grita, pega, lanza cosas, etc. Lo hará igualmente de mayor y con más fuerza. Esto puede ser aterrador, imaginarnos al niño ya adolescente haciendo lo mismo. Pero no es el caso, pues hablamos de pataletas de un niño pequeño, no de un mal comportamiento de un chico mal educado.

No son parte de la esencia del niño. Es decir, no debemos hablar de un niño pataletoso. En cambio, si podemos hablar de un niño con frecuentes pataletas. Es muy diferente decir ¨eres pataletoso¨ a decir ¨estas teniendo muchas pataletas¨. No aceptar las conductas inadecuadas, no quiere decir que no aceptemos incondicionalmente al niño tal cual como es.

No son conductas adecuadas. Está claro que en ninguna circunstancia debemos permitir al niño a hacer algo inadecuado. Sin embargo, no debemos centrarnos en la conducta, mejor en el niño y en enseñarle o darle herramientas para controlarse.

La forma como abordamos las pataletas no ayuda a que estas conductas se eliminen, pero si ayuda al niño y es fundamental, en la construcción del vínculo con sus padres o cuidadores y en su autocontrol y desarrollo de la personalidad.

ASÍ PUEDES AFRONTAR LAS PATALETAS

  1. Acompañar al niño, es decir, estar presente simplemente.
  2. Cuidar que no se haga daño y que no haga daño a los demás.
  3. Ofrecerle contención a través del contacto físico, si lo acepta. Por ejemplo, abrazarlo para contenerlo o poner la mano en el hombro, el pecho o la espalda.
  4. Retirarlo de la situación, por ejemplo, salir con el del lugar donde están o llevarlo a un rincón del cuarto, pero siempre acompañado. En ningún caso aislarlo en soledad, a no ser que él o ella expresamente lo pida.
  5. No gritarle o pegarle. Los castigos físicos, las duchas frías, son una forma de agresión que no repercute en la eliminación de la conducta no deseada y si afecta negativamente el desarrollo emocional del niño. Además de ser un pésimo ejemplo.
  6. Ignorar la conducta, no al niño. En el momento de la pataleta no importa lo que ha hecho, lo importante es enseñarle a controlarse y aunque podemos hacerle ver lo que ha estado mal, lo más importante es reforzarle que lo que verdaderamente importa es que el control y la calma es mejor para él o ella y para todos.
  7. No es necesario hablar, ni mucho menos corregir en la primera etapa de la pataleta. Sólo con estar ahí es suficiente. En silencio. Se puede murmurar o cantar canciones que llamen a la calma. (como cuando arrullamos para dormir) o simplemente decirle ¨estoy aquí para ayudarte¨.
  8. Podemos usar objetos o hacer rituales que inviten a la calma. Seguramente su eficacia dependerá de muchos factores. No siempre sirven los mismos. Por ejemplo, la pelota antiestrés, o la respiración consciente, contar, entre otras estrategias.
  9. Una vez encontrada la calma y haya conexión con el niño, explicarle lo que ha estado mal (con lenguaje claro y sobre todo muy conciso sin sermones).  Poder mostrarle que esas conductas son inadecuadas y que tienen consecuencias negativas naturales (te hiciste daño físico, te pusiste triste, ahora estas arrepentido, rompiste tu dibujo, dañaste el juguete de alguien más, etc.)
  10. Reparar y continuar.  El propósito de enmendar el error, disculparse o arreglar lo que estuvo mal, es aprender y evitar hacerlo nuevamente.

TENER PACIENCIA Y SER – ESTAR CONSCIENTE.

Lo primero es intentar evitar la mayoría de las pataletas observando a tu hijo. Ser consciente de aquello que puede ¨detonar¨ la pataleta, aquello que le genera frustración, por ejemplo, si sabes que a tal hora suele tener hambre pues dale de comer antes, si sabes que se enfada al no alcanzar su juguete, pues ponlo a su alcance, y ya disminuimos el número de pataletas a esas que son inevitables.

Lo más importante es prepararte con mucha paciencia y tener estrategias parentales para afrontarlas. Ya has leído en esta entrada qué son las pataletas, lo que no son, lo que podemos hacer y lo que debemos evitar. Es una ayuda para que construyas tus propias estrategias y tengas más herramientas.

Si tienes éxito, te felicito, sigue así. Recuerda que la repetición es la base del aprendizaje. Si quieres que el niño salga airoso y beneficiado de las pataletas debes permitirle un aprendizaje que sea significativo. Así tendrá más herramientas para afrontar la siguiente y siguientes pataletas con mayor éxito, es decir que sean menos intensas o que sean más cortas, por ejemplo. Esto no quiere decir que la conducta no se repetirá, puede disminuir, pero no se eliminará de la noche a la mañana.

Si has afrontado las pataletas correctamente, tendrás un niño con un comportamiento más adecuado, cargado de herramientas que logró construir a lo largo de sus repetidas experiencias y tus enseñanzas.

Sobre todo, tendrás un mejor vínculo con tu hijo. Sabrá que cuenta contigo, serás su referente e interiorizará tu incondicionalidad.

Prepárate para asumir una nueva pataleta, de manera consciente, cargado de paciencia y amor. Algún día pasarán.

En este vídeo verás una manera de cómo intervenir o manejar una situación de pataleta o berrinche, con la que coincido absolutamente.

2 comentarios en “LAS TEMIDAS PATALETAS

  1. Paola Mantilla dijo:

    Hola. Excelente post, muy claro explicando qué son las pataletas y cómo debemos actuar frente a ellas. Es importante saber que son parte de la normalidad en los niños y no lo que comunmente se piensa, que es suponer que cuando un niño hace pataleta se trata de un niño “mal criado”. Un saludo!

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    • Isabel Caicedo A. dijo:

      Gracias por tu comentario!
      Las pataletas o rabietas son un comportamiento universal que se da en los niños de muchas culturas, sin embargo la manera en que los adultos las acompañan o asumen, suele marcar la diferencia!

      Me gusta

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