ENSEÑEMOS A PERTENECER Y PARTICIPAR

Respetar la personalidad y el temperamento de los niños es fundamental y promover ciertas actitudes para el desarrollo de su personalidad y su carácter también.

No se trata de forzar la adquisición de cualidades a su forma de ser, sino de exponerlos a lo que será provechoso para la formación de su personalidad; de su carácter (la parte más aprendida y construida de la personalidad) y su temperamento (la parte más instintiva y biológica de la personalidad).

Los seres humanos somos sociales por naturaleza, nacemos y crecemos en familia, en grupos sociales, en comunidad. Formamos parte de diferentes grupos y sistemas. La teoría de Bronfenbrenner del desarrollo humano habla de los sistemas circundantes al niño y las relaciones bidireccionales en el primer microsistema (familia, por ejemplo) y las influencias ejercidas en su desarrollo psicológico por las esferas del mesosistema (relación familia-colegio, o interacción familia-vecindario, por ejemplo), del exosistema y macrosistema (sistema cultural, social, político, económico, etc.).

Nos gusta pertenecer y es importante desarrollar este sentimiento en los niños. Poder decirle eres parte de la familia “García Pérez”, eres parte de la clase “las cerezas” y del colegio “Los Árboles”, eres parte del equipo de gimnasia  “Gym-be”, del grupo cultural de baile, del equipo de patinaje o handball, eres parte de los miembros de la biblioteca del barrio o del pueblo, eres parte de esta ciudad, de este país, de este planeta y así muchos ejemplo de grupos de asociaciones educativas, culturales, religiosas, deportivas, recreativas, sociales etc.

Entendiendo que hay personas más sociales y otras más solitarias, unas más extrovertidas y otras más reservadas, siempre es importante sentirnos parte del grupo.

Socializar y entablar relaciones y estar abiertos a conocer personas nuevas son habilidades naturales en los niños. Influyen el ambiente y el ejemplo, así como la cultura y la sociedad en la que crecen. Hay culturas socialmente abiertas, hay otras sociedades más cerradas, pero en todas ellas, los niños buscan hacer amigos y abrir su círculo social y los adultos debemos permitírselo y promoverlo.

Como padres podemos hacer lo siguiente:

En casa compartimos porque somos equipo. Hay cosas y espacios para cada uno, pero hay muchos más de compartir. Tenemos parte de las responsabilidades del hogar y somos parte fundamental. Esto mismo en cualquier ambiente en el que crecemos con otras personas.

Colaborar o ser parte de actividades, proyectos o movimientos más grandes, también son ejemplo de participación. Cuando se hacen actividades del grupo de clase de nuestro hijo o piden colaborar en la actividad de navidad o requieren voluntarios para hacer un proyecto para el equipo de softball, por ejemplo.

Enseñar a votar y valorar y evaluar las opciones, desde escoger una cena en casa, un proyecto de investigación en clase o el alcalde de la ciudad, es un acto de participación.

El grado en que involucres a tu hijo es proporcional al grado en que se sienta parte de y que quiera participar. También aprende a involucrar y tener en cuenta a otros, dejando participar.

Lo que subyace a todas estas participaciones es el fomento de un sentimiento de respeto, tolerancia y solidaridad entre las personas.

Participemos, enseñemos a participar y sentirse parte del grupo, pertenecer e involucrarnos creando un sentimiento de apropiación y de afiliación. No seamos apáticos, no nos aislemos.

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