COMPARTIR CONOCIMIENTO Y BUENAS PRÁCTICAS EN LA CRIANZA CON HUMILDAD Y CARIÑO

En temas de crianza estamos polarizados, sin ser dueños de ninguna verdad absoluta. Parto natural o cesárea no requerida, lactancia materna o de fórmula, colecho o dormir sólos en su habitación, portear o cochecito, guardería o quedarse en casa, mamá o papá full time en casa o full time en el trabajo, dejarlo llorar o atender su llanto, colegio tradicional o pedagogía alternativa, en fin. En todos estos casos hay razones y hay argumentos, hay también conocimiento y creencias muy válidas.

Tener sentido común y desarrollar un criterio en temas de crianza requiere tiempo e implica un esfuerzo. Debemos estar dispuestos a aprender y ser cada vez mejor, sin pretender la perfección.

Es fundamental desarrollar esa consciencia de nuestra responsabilidad como adultos frente a los niños y para esto es necesario aprender de los demás, conocer otras formas de crianza, leer, actualizarse, compartir conocimiento y experiencias.

Hay que reconocer que no somos ríos para no devolvernos y que podemos cambiar de opinión, convenciéndonos que otras ideas diferentes a las que pensábamos, ahora pueden ser mejores.

Podemos propiciar los cambios mostrando y demostrando las ventajas de una nueva mirada en la crianza respetuosa y una educación amorosa, no necesitamos indignarnos ni criticar o reñir con otras formas de ver, de sentir y de pensar respecto a la forma como otros crían y educan a los más pequeños.

Podemos defender nuestra posición e incluso intentar convencer al otro de las bondades y beneficio de nuestro punto con argumentos. Las ideas acompañadas de rabia nos alejan de nuestro objetivo de alcanzar una crianza feliz.

Se trata de socializar nuestros conocimientos, de divulgar los avances que la ciencia nos proporciona en el tema de infancia y de parentalidad, se trata de compartir las buenas prácticas parentales y de exponer con mucha humildad y cariño los puntos de vista con fundamentos científicos basados en estudios rigurosos, que pueden no ser la última verdad, pero si el consenso de experto más actualizado.

A lo que me refiero, es que el tema de la crianza respetuosa y la educación amorosa da para corregir muchos errores que cometemos como padres y/o educadores y que la meta es ir cambiando y mejorando.

Reconocer errores no es fácil, y menos aún cuando me siento criticado o juzgado. Pero ser consciente me puede llevar a ese cambio.

Muchas veces tenemos incorporadas algunas conductas parentales que reproducimos sin parar a pensar si eso que hacemos con nuestros hijos es lo correcto o hay una manera mejor de hacerlo.

Veo en muchos expertos profesionales en este tema, y en especial a los más expertos de todos: LAS MAMÁS, criticando o incluso hablando de manera ofensiva a los que están en una posición diferente. Noto un tono de indignación, incluso palabras cargadas de sentimientos muy negativos. Pero desde la calma y llamando a la conciencia pienso que indignarse y reaccionar con insultos y agresión, claramente no es la solución.

Comentarios como “detesto que los padres no dejen hacer tal cosa a los niños” o “me parece indignante que le den de comer tal alimento a un niño pequeño” van cargados de rabia y odio que juzgan a quienes lo hacen. Que tal si lo ponemos algo como: dejar hacer las cosas a los niños motivan su autonomía y desarrollan sus habilidades o dar de comer dulces a los niños pequeños es perjudicial para su salud por lo que es mejor evitar estos alimentos.

Y como estos ejemplos muchos otros que se dan en grupos de crianza, en comunidades de padres, especialmente en redes sociales donde la indignación por lo diferentes es lo más común.

Mi reflexión antes esto es que debemos compartir más, exponer nuestras ideas y actualizarnos. Debemos partir de la premisa que cada uno da lo mejor de sí, que cada papá y mamá quieren lo mejor para sus hijos y que excepto algunos casos patológicos agudos, cada padre es el mejor del mundo para su hijo.

Abrirnos a oír, a aprender, a enseñar, a compartir las buenas prácticas parentales y cerrarnos a juzgar, criticar, ofender y sentirnos indignados por lo que otros hacen diferente a nosotros con sus hijos.  Me refiero a prácticas como cómo bañar al bebé, qué darle de comer, como redireccionar una conducta inadecuada de nuestro caminador o qué tipo de pedagogía es más conveniente para nuestro hijo.  No a aquellas que afectan obviamente la integridad del menor, pues aquí no hay cabida a polaridades ni puntos de vista.

Dicho esto, solo me resta asegurar que como humanos y como padres y madres podemos cuidarnos y enseñarnos unos a otros con cariño sobre las buenas prácticas con nuestros hijos.

¿Te has sentido atacado por comentarios cargados de rabia frente a tus prácticas parentales?

¿Sientes que es constructiva tu forma de exponer tu punto de vista en temas de crianza en grupos y redes sociales para tal fin?

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