Mamá, papá ¿cocinamos?

¿Qué pasa cuando ponemos a nuestro hijo sólo como un ayudante y él quiere hacer más cosas?

¿Cómo reacciono como adulto cuando se riega el aceite por todo el suelo?

¿Cómo gestionamos cuando el niño quiere partir un huevo y no puedo dejarlo porque sólo hay uno y no se puede perder?

La clave: Involucrarnos e involucrarlos

Ser cocientes de lo que implica preparar una receta en familia, adelantarse a situaciones que pueden provocar frustraciones y por ende posibles berrinches o pataletas y sacar provecho a la actividad para aprender, disfrutar, conectar y divertirse juntos.

Algunos consejos prácticos

1. Involucra a tu hijo como protagonista de la actividad. Es decir que no sea sólo un ayudante, sino que también él o ella puede organizar y opinar según su criterio. por ejemplo, conocer de antemano todo el procedimiento a seguir, revisar la receta, alistar ingredientes y preparar el espacio juntos. Dejar claro las tareas que hará cada uno.

2. Bajo las más estrictas normas de seguridad, debemos controlar un ambiente donde el niño pueda hacer y manipular con libertad. Explicarle con antelación los utensilios o herramientas que él o ella no puede usar. Por ejemplo las aspas de la batidora o el horno encendido.

Recuerda explicárselo en positivo, es decir puedes decirle: recuerda mantenerte alejado del horno para evitar quemarte, o debemos cuidar nuestros dedos de los objetos afilados que cortan. Así evitamos decir algo como “NO toques que te quemas o NO que te cortas”

3. Podemos preparar con antelación la actividad, esto no quiere decir que estemos como en los programas de cocina que transmiten por televisión, donde está todo preparado. Me refiero a que debemos adecuar el espacio, saber ingredientes, alistar utensilios antes de empezar. Si no lo hacemos, podemos provocar pequeñas frustraciones. Nuevamente retomando el primer punto, involucra a tu hijo en este ejercicio de preparación. Si necesitas medir una taza de leche, por ejemplo, entonces tener la taza y la leche y que él o ella puede medirlo. Trasvasar es una actividad muy divertida y que tiene muchos beneficios.

4. Aprovechar la actividad para enseñar y explicar qué es cada ingrediente, de donde viene, cómo se obtiene, etc. Habla de las medidas, proporciones. Los estados de la materia, los ingredientes líquidos y sólidos. Ojo que no vas a dar cátedra al niño, con que lo nombres puedes observar si hay o no interés por sus parte en profundizar sus conocimientos.

5. Antes de comer la delicia que han preparado, o después (según tu criterio) deben ordenar y limpiar. Es una manera de enseñar el principio y el final de las cosas y la propia recompensa. Creerme, a los niños les encanta lavar platos y es una tarea divertida que enseña mucho para la vida.

Espero que las actividades culinarias sean una gran experiencia. no solo en ocasiones especiales que preparamos un delicioso pastel sino también en circunstancias cotidianas que el niño participa en la preparación de sus alimentos diarios, como el desayuno, el almuerzo o la cena.

Demos el espacio a los niños para que cocinen y pensemos que la alimentación es un aspecto fundamental del ser humano y por lo tanto cocinar se convierte en una actividad básica y de supervivencia.

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