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LAS TEMIDAS PATALETAS

Hoy mi hijo tuvo una fuerte pataleta en la calle (de gritar, llorar y tirarse al suelo). Teníamos prisa y él estaba en modo descontrol total. La razón no la pude encontrar, parecía ser por cualquier cosa. Yo lo asumí por no ponerle atención y por salir afanados de casa. Sólo pude parar, bajarme a su altura, abrazarlo y asumir que llegaría tarde por lo que llamé a avisar (más de 15 minutos). Funcionó, se calmó y le ofrecí la alternativa de cargarlo una calle y luego seguir andando o montado en el cochecito. Pasaron dos calles y a la siguiente, otra pataleta. Lo asumí con calma (o mejor dicho conscientemente) y nuevamente contención física y le ofrecí alternativas. No funcionó. Al final entre tanto lamento le dije que no podíamos detenernos más veces y que teníamos que llegar. Lo tomé de la mano y seguimos caminando aún con llanto. Finalmente llegamos, dejamos a su hermana en casa y nos fuimos un rato al parque y conectamos. Estuvo un buen rato tranquilo y feliz con atención plena de mamá. Fue un día de muchas rabietas y todas las emociones revueltas y encontradas.

Los berrinches o pataletas son una conducta normal de los niños entre los dos y los cinco años aproximadamente. Cuando digo normal me refiero a que lo vive la inmensa mayoría. Es una conducta adaptativa, hace referencia a un periodo donde los niños se acomodan al mundo que los rodea. Coincide con una evolución de su desarrollo y sus habilidades.

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