LOS BUENOS HERMANOS

No existe la fórmula mágica para ayudar a nuestros hijos a ser buenos hermanos y tener la relación soñada entre ellos. La diferencia de edades: los que son muy seguidos, muy separados o incluso los múltiples, los géneros iguales o diferentes, el carácter de cada uno, las circunstancias familiares y sociales que rodean cada criatura, entre otros factores, van a influir. Sin embargo, nada está escrito y todo aquello relacionado con vínculos afectivos tiene un principio y muchos caminos y posibilidades que con el paso del tiempo y el vivir de las experiencias se van marcando.

Vamos al principio de todo, la gran noticia: vas a ser hermano/a mayor.

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